Carta del Sol

Licda. Juana María Coto Campos, Licda. Ana Cristina Benavides

Luz y calor son formas de energía

Realice el siguiente experimento que le permitirá comprobar que soy una forma de energía.

  1. Llene con tierra dos vasitos de plástico y siembre en cada unos dos frijoles. Coloque los vasitos en el patio y riegue la tierra todos los días, espere a que nazcan las plantitas.
  2. Una vez que las plantas han alcanzado unos tres dedos de altura, coloque uno de los vasos dentro de una bolsa de papel; hágale unos agujeros pequeños a la bolsa. Deje el otro vaso sin cubrir y coloque ambos vasos en el mismo sitio, en el patio. Todos los días riegue la tierra de ambos vasos con un poquito de agua.
  3. Durante ocho días observe a la misma hora los cambios que van sucediendo con las plantitas y haga sus anotaciones diarias.

Con mi luz, ayudo a las plantas verdes a que fabriquen su alimento

A partir de sustancias muy simples las plantas pueden preparar sus alimentos.

Al proceso que realiza la planta para fabricar su alimento se le denomina fotosíntesis y para que se realice es necesaria mi energía que le llega a la planta por medio de mis rayos solares. Por esta razón, a las plantitas cubiertas con la bolsa de papel, les hizo falta mi luz para producir su alimento.

Con mi luz, que da claridad al día, usted puede distinguir los bellos colores de la naturaleza. También mi luz y calor son usados por el ser humano para cocinar los alimentos, calentar, purificar el agua y otros usos.

Pero, ¡ojo! Mi energía puede ser dañina, porque cuando usted se expone mucho tiempo al sol, le puede causar quemaduras en su piel. Un sabio consejo es que cuando vaya a la playa debe protegerse de mis rayos solares con cremas especiales, sombrero y permanecer más tiempo a la sombra.

¡Espero haberle brindado una valiosa información para su beneficio!