OMAR LIZANO

Mi nombre es Omar Gerardo Lizano Rodríguez, nací en Coronado, un pueblo rural en donde siempre tuve espacio, bosque, ríos y animales. Creo que este ambiente propició mi curiosidad por la naturaleza y de aquellos procesos que se generaban sobre la tierra
En mis primeros años, realicé una coleccion de postales de album, que todas las noches leía, y estas significaron el primer contacto bibliográfico de fenómenos astronómicos, atmosféricos y oceánicos, y que más tarde con el libro La Tierra y sus Recursos constituyeron mis lecturas más preciadas.
Me gustaron entonces, las ciencias exactas y naturales, por lo que estudie Física pura en la Universidad de Costa Rica. La Física representaba para mí una ciencia no abstracta, como lo era la matemática, otro de mis campos preferidos originalmente.
Al darme cuenta de que en Costa Rica la Física tenía campos muy limitados, entre los cuales se encontraba la docencia (que no era de mi agrado), opté por terminar lo que había empezado, y continué estudiando meteorología, carrera que , a mi manera de ver, le daría el matiz de aplicabilidad que siempre había buscado como profesión.
Mientras estudiaba meteorología, un profesor de la Universidad Nacional me contó que él iba a estudiar Oceanografía, y este día descubrí lo que yo quería. Terminé un doctorado en Oceanografía Física en la Universidad de Puerto Rico, la cual, combinaba con los cursos de meteorología, que me permitieron integrarme a mi regreso a costa rica, a un equipo de Investigadores en Ciencias Atmosféricas (CIGEFI).
En este Centro he implementado modelos numéricos de pronóstico de oleaje, con aplicaciones específicas a huracanes.
Los resultados de estos modelos han servido para pronosticar condiciones marinas ante huracanes, información que se transmite a Organismos Internacionales como la Comisión Nacional de emergencias y el Instituto Meteorológico Nacional.
En el CIMAR he desarrollado algunas investigaciones en el campo de la oceanografía física, propiamente como: dinámica de estuarios, corrientes de resaca, pero además, algunas han servido como apoyo a otros campos de las ciencias marinas que se desarrollan den el Centro.
Como persona siempre he sido muy clara en mis metas, pues a pesar de que estudié sin luz eléctrica hasta segundo año del colegio, viajando todos los días 35 minutos a pie desde mi casa hasta la parada de buses, bajo truenos, sol y lluvia, y con limitaciones económicas, nunca desistí de mis propósitos y cumplí una promesa que le hice a mi madre desde pequeño: ser Científico.