Dr. Pedro León A.

Científico del Centro de Biología Celular y Molecular.
Soy hijo de madre costarricense y padre cubano: Elisa Azofeifa y Ernesto León.

Nací en Cuba pero viví poco tiempo en la isla. Me trasladé a Costa Rica y adquirí la nacionalidad, desde los 18 años.
Cursé la escuela primaria y educación secundaria en el Colegio Metodista. Recuerdo que con mi maestra Marjorie Carr, realizábamos experimentos y observábamos diferentes animalitos, tales como insectos, lagartijas y otros, con el fin de conocer formas de vida, alimentación y comportamientos.
Algo que llamó mi atención desde niño es cómo bajan la mandíbula inferior ciertos reptiles para comunicarse entre sí. Todo esto hizo nacer en mí el cariño y la motivación para realizar mi carrera científica en beneficio de la humanidad y, con estudio y perseverancia, lograr muchas metas que me propuse.

Luego realicé mis estudios universitarios en Norteamérica y en Costa Rica.

Al terminar el doctorado, en la Universidad de Oregon, me desempeñé como docente en la Escuela de Medicina de la Universidad de Costa Rica.
Participé en la creación del Centro de Investigaciones en Biología Celular y Molecular; después me correspondió ser su director. Actualmente laboro con el equipo de investigadores del mismo centro.
Con la colaboración de mis estudiantes y de muchas familias generosas, he analizado varias enfermedades genéticas como la sordera hereditaria de los Monge. Esta familia tiene un tipo de sordera única en el mundo; hombres y mujeres igualmente heredan y transmiten una pérdida auditiva que empieza en la niñez y va empeorando durante la adolescencia. Ellos aprenden a leer los labios y se comunican muy bien con todo el mundo.
Otro tipo de sordera que se presenta en Canadá es también estudiada por mi grupo de trabajo. Guarda similitud con la de los Monge, pero se ubica en otro cromosoma. Asimismo, en este momento, investigo una afección del estado de ánimo conocida como la enfermedad maníaco-depresiva, en colaboración con mi esposa Mitzi Spesny y con científicos norteamericanos.
Por otra parte, me apasiona la música; tocar la guitarra me distrae y descansa.
Amo profundamente a mis cuatro hijos Silvia, Sara, Ernesto y Sofía. Leo con frecuencia diversos libros desde cosmología, historia de la ciencia, genética hasta ciencia ficción. ¡Le doy gracias a la vida por haberme dado tanto!