Dra. Jeannette Benavides G.

El instrumento de la foto se llama: “Espectrómetro de electrones Auger”.
Sirve para observar defectos pequeñísimos en circuitos integrados, donde todo es muy pequeñito (alrededor de 0. 000 000 000 1m), pero una contaminación química puede producir mucho daño; por ejemplo la presencia de cloruto de sodio, o sea, sal común, puede producir corrosión.
Estas áreas son visibles porque el instrumento tiene un microscopio electrónico muy poderoso que puede ampliar hasta 500 000 veces.
Jeannette Benavides, código 313 en la N.A.S.A, trabaja en la División de Tecnología Espacial del Centro Goddard en Maryland, Estados Unidos de Norte América.
Nació el 7 de julio de 1952 en Heredia, Costa Rica. Sus padres, el ingeniero Víctor Benavides Argüello y la profesora Daisy Gamboa, le inculcaron un gran amor por el estudio y la superación personal.
Desde niña le gustaba investigar; a los cinco años experimentaba con flores, hierbas, papeles de colores y cuanto material podía moler, triturar y mezclar.
En 1975 recibió su Bachillerato en Química de la Universidad de Costa Rica.
Pasó a trabajar al Ministerio de Salubridad Pública donde le ofrecieron una beca, por medio de la Organización Mundial de la Salud, para efectuar un estudio en Washington sobre microtoxinas y cancerígenos potenciales; en 1982 se le otorgó el título de Máster en Bioquímica, la American University.
Regresó por un tiempo a Costa Rica, donde investigó métodos para tratar las aflatoxinas del maíz, utilizando la cal. Volvió a Estados Unidos a terminar el doctorado; lo interrumpe por un tiempo, hasta el año 1997 para finalizar su tesis. Ahí se casó y se quedó a vivir.
Mientras estudiaba y trabajaba para la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos, pasaba diariamente frente al Centro ‘’Espacial Goddard”, donde deseaba con toda su alma poder ingresar.
“Siempre había querido trabajar para la N.A.S.A., porque he vivido fascinada por el espacio”. Uno de sus profesores la recomendó y entró a la N.A.S.A., en 1987. Describe su trabajo en el Departamento de Tecnología Éspaciales como “siempre cambiante y de gran desafío”.
Ha sido parte importante en el equipo que diseñó y construyó la sonda Cobe, enviada al espacio para comprobar nuevas teorías sobre el origen del Universo. También participó en el Proyecto Telescopio Hubble.
En ambos proyectos ayudó a resolver problemas relacionados con reacciones químicas en materiales. Estuvo a cargo de los laboratorios de Difracción de Rayos X y de Espectroscopía de Electrones Auger.
Fue parte del equipo que diseñó y lanzó el explorador XTE que está detectando rayos X provenientes de galaxias remotas y con el que se logrará avanzar en los conocimientos de los procesos físicos y químicos del Universo.
Por su trabajo recibió tres galardones del proyecto XTE. Ha ganado otros premios por el proyecto UARS (satélite de investigación de la atmósfera exterior) y el GRO (observatorio de rayos gamma).
Ganó varias distinciones de la Universidad Spelman por su participación en un programa voluntario llamado Mujeres en la Ciencia y la Ingeniería, en el cual sirve de profesora guía, cada año, a estudiantes de diversas etnias y condición social.
Estas estudiantes trabajan durante el verano en su laboratorio y desarrollan un proyecto corto pero completo, de investigación bajo su supervisión. Ella expresa:“Lo que tengo que invertir en tiempo y esfuerzo en enseñar, nunca es pérdida.
Aprendo mucho de mis estudiantes y soy ampliamente recompensada por su progreso y por el conocimiento que he ayudado a desarrollar en ellos, por la competencia, la confianza y la habilidad que demuestran en la presentación de sus trabajos finales”.
Una de las ideas que tiene en proyecto es la creación de un robot, para enviarlo a la Luna o a Marte a recoger material y a efectuar los análisis ahí mismo. “Con este proyecto vamos a averiguar qué tipo de procesos han ocurrido en planetas sólidos para ver cuál es la historia de su formación”.
En su pasada visita a Costa Rica, propuso a varios profesionales desarrollar un proyecto de investigación sobre las zeolitas, materiales naturales que se encuentran en arcillas, y que en la N.A.S.A., se utilizarán pronto en los satélites para eliminar contaminación gaseosa. Ella trabajó en la primera etapa de este proyecto en la N.A.S.A.
El Instituto Tecnológico de Costa Rica ya ha empezado a desarrollar este estudio. “La idea es poner las zeolitas en chimeneas, ríos, etc, de Costa Rica para eliminar la contaminación que causan las fábricas”.
Ella manifiesta que le falta mucho por hacer y que está acumulando experiencia. “Yo quiero contribuir poco a poco, desde mi posición actual. Quiero crecer, lograr y contribuir más, con lo que aprendo día a día.”
Actualmente está trabajando en un proyecto, ideado por ella, con el que Costa Rica se beneficiaría de la tecnología aeroespacial.
Para realizar este estudio, más o menos treinta profesionales, en diversos campos, y en varios países del mundo se han reunido por medio de la internet para formar la Asociación Costarricense para el Desarrollo Aeroespacial.
Su participación en este estudio tiene el apoyo de la División donde ella trabaja. Muy pronto se empezarán a establecer los contactos necesarios con instituciones costarricenses para solicitar su participación en el estudio.
Sus grandes amores: su familia y el espacio.
Su pasatiempo: la cocina.
Jeannette Benavides ha sido una digna representante del pueblo costarricense en el exterior y al igual que ella, deseamos que algún día regrese a Costa Rica y comparta con nosotros más de cerca todos sus conocimientos y riqueza personal.