El agua y el ejercicio

Dr. Darner Mora Alvarado

El agua es un macronutriente esencial para la vida, incluso más necesario que cualquier alimento. Aunque se ha comprobado que el ser humano puede vivir varias semanas o meses sin alimentos, muere en cuestión de días si no dispone de agua.

Las principales funciones de este preciado liquido en el organismo son:

  • Actúa como medio de transporte de nutrientes y productos de desecho entre los tejidos y los órganos del cuerpo.
  • Difunde el oxígeno y el anhídrido carbónico entre el aire inspirado y los capilares de los alveolos, (en los pulmones).
  • Disuelve los productos de desecho en la orina y las heces, sirviendo de vehículo para su excreción.
  • Lubrica y sostiene los tejidos y articulaciones.
  • Mantiene en forma constante la temperatura del cuerpo.

El agua constituye alrededor del 60% del peso corporal de los hombres y el 55% de las mujeres. El contenido del líquido en diversos órganos oscila entre un 83% en la sangre y 10 % en el tejido adiposo (grasoso).

El agua se distribuye en nuestro organismo en un 62% dentro de las células (intracelular), un 30% se ubica en el espacio entre las células y un 8% en el plasma sanguíneo.

Pérdidas de agua por ejercicio

El ejercicio puede alterar marcadamente las pérdidas de agua mediante la sudoración (piel) y la evaporación (pulmones).

La deshidratación depende de aspectos ambientales y de la intensidad del ejercicio; en los deportistas que se ejercitan moderadamente son frecuentes pérdidas de 1 a 2 litros por hora, por sudor, esto depende de la intensidad del ejercicio, la temperatura ambiente, humedad relativa, el estado de la hidratación o respiración y el grado de aclimatación previo.

En el caso de las pérdidas por evaporación o respiración, el clima cálido y húmedo las disminuye, pero aumentan con el tiempo frío y en las grandes altitudes, donde el aire contiene poca humedad y la frecuencia respiratoria es mayor.

La pérdida de agua causada por el ejercicio desencadena los siguientes efectos: sed y menor apetito, disminución del rendimiento, desconcentración, dolor de cabeza, irritabilidad, sueño, variaciones de la temperatura, aumento de la frecuencia respiratoria, entre otros, y muerte. Para evitar estos efectos se recomienda un proceso previo de aclimatación, hidratación durante la competencia o ejercicio con agua que contenga los minerales naturales (hierro, sodio, calcio, magnesio, etc.).

En el caso de que la intensidad del ejercicio sea mayor de una hora, es necesario el uso de soluciones de glucosa y electrolitos. Dicha hidratación facilitará la oxigenación del tejido muscular y mejorará el rendimiento del deportista.

Animaciones realizadas por:
Verónica Morera Carballo